Volvemos con Jack Lemmon para hablaros de la fantástica película de Billy Wilder “el apartamento” que, junto con Shirley Maclaine, confieren a la cinta un sabor agridulce muy especial.
Es una película con alma de sencillez, te hace ponerte rápidamente en el papel de ambos personajes. Jack Lemmon, interpreta a Buddy Baxter, un contable de Nueva York que utiliza unos medios poco ortodoxos para conseguir ascender en la empresa. Es un personaje del que sentimos lástima y ternura al mismo tiempo; En su monotona y aburrida vida tiene una motivación laboral que le hace tener cierta esperanza de progreso, porque en el fondo no tiene nada más que eso en su triste vida. Como espectador sientes que le toman el pelo, quizás el personaje sea muy consciente de eso pero no puede hacer otra cosa que aguantar, hasta que aparece Shirley Maclaine, que interpreta a una joven ascensorista, Fran Kubelik, soñadora y dulce que cree fervientemente en el amor, aunque el amor que ha escogido solo le trae sufrimiento.
Son dos personajes que tienen una motivación, cada uno la suya, y pese a lo mal que lo pasan siguen adelante porque ¿que más pueden hacer? La combinación de ambos es perfecta, son sensibles, delicados y tiernos y caminan juntos hacia algo mejor sin apenas enterarse. Estas pendientes de ellos constantemente y te provocan muchas sensaciones, te ríes y te entristeces a la vez. Es una película que combina muy bien el drama con la comedia, lo hace de forma muy natural y sencilla, contando tal cual es todo, sin ocultar nada, con las miserías propias de sus vidas y con detalles muy agudos que te hacen sentir pena por ellos. Nos dan una visión perfecta de lo que se vivía en los años 50.
Una de las escenas que me parece genial es cuando Jack Lemmon, Buddy, prepara unos espagueti canturreando y los escurre con una raqueta de tenis. Esta película tiene esas genialidades que le van quitando peso dramático a la película para que puedas verla con cierta sonrisa decaída.
El gran plano general de la oficina con todos sentados trabajando es fantástico, es como un tunel angustioso donde la rutina y el tedio es la único que existe y de lo que no puedes escapar. El atrezzo es inmejorable, el espejo, la botella de champán, la llave, todo suma en esta película y hablando de personajes secundarios os diré que son muy buenos, sobre todo el vecino doctor que le da ese cambio de ritmo cómico a la película para que uno se relaje y descanse de tanta fatalidad.
El apartamento es una obra maestra que te hace darte cuenta y preguntarte el porqué ya no existe esa pureza interpretativa y argumental y esos diálogos tan medidos y perfectos. En la sencillez al contar las cosas esta la esencia del buen cine, no hay que buscar retorcimientos para contar algo, ni sofisticaciones postmodernas, no hace falta que tengamos que estar toda la noche reflexionando sobre algo que vemos dándole mil enfoques. El secreto es saber contar una historia sencilla que no aburra. Eso solo lo saben hacer los grandes como Billy Wilder que se encarga de ponernos delante de las miserias humanas de una manera cómica y trágica a la vez para que pese a que sepas que es lo que hay, sonrías y no sientas que nada merece la pena si no todo lo contrario.
Os recomiendo esta película por su esencia de cine clásico y por despertar en nosotros sentimientos nobles de ternura. Gracias Wilder.
















































